domingo, 20 de enero de 2013

Eres un ángel entre diablos.


¿Dónde está el chico que yo conocía? El que sonreía, el que se alegraba de verme, el que se permitía no dar explicaciones a nadie. Es curioso ver cómo poco a poco te desvaneces y pierdes toda tu esencia. Es curioso ver cómo consigues hacer que yo me esfume de tu vida. Te has metido en el puto infierno y ni siquiera te das cuenta de que quema. Que la piel que te protegía ya no es más que una fina capa que arde y la cuerda que te ata misteriosamente se ha vuelto inmune al fuego. Maldigo el momento en el que te permití marchar sin oposición.
Y ya es demasiado tarde.

La puerta del infierno ya ni siquiera te pide la contraseña. Te deja entrar libremente por codearte con sus gentes. Pero recuerda que tu naturaleza sigue aquí, entre ángeles. Sigues siendo un alma compasiva que hace daño mediante influencias de diablos y sin ninguna intención. Al menos recuerda esto cuando necesites ayuda: yo estaré aquí para cuando precises de ella.

domingo, 6 de enero de 2013

Hueles a infinito

















¿No lo hueles? Sí, aquí, justo aquí, a la izquierda de mi pecho. Es tu perfume, que se ha quedado clavado en mi corazón. Dime a ver quién es el valiente que lo elimina a estas alturas, que ni aunque estés a 10.000 kilómetros se marcha. Y si lo intenta, yo lo agarro bien fuerte y le digo que no me deje, está perfecto aquí conmigo, acompañando a los latidos de mi corazón. ¿Para qué volar sobre las nubes si con sólo notar tu aroma puedo llegar al infinito? Dame tu mano y acompáñame para que esta sensación dure para siempre.


jueves, 27 de diciembre de 2012

Ojalá todo fuese al revés.


La que pierde no es la que sonríe ante los problemas, es la que los enfrenta. La que pierde no es la que tiene miedo a la verdad, es la que decide vencerla. La que pierde no es la que ignora, es la que continúa poniendo la otra mejilla. Por desgracia eso es lo que me ha enseñado el tiempo.
Yo soy de las que no quieren recibir palabras amables de la gente que tiene cuchillos en la mano que esconde a la espalda. Yo soy de las que ponen la mano en el fuego por confiar en ti, y eres tú la que dejas que se queme; nadie es capaz de retirármela. La sinceridad se perdió cuando decidimos arreglarlo todo, sin saber que ésta es la base que sustentaba nuestro escenario.
Para algunas personas les es demasiado difícil comerse su orgullo. La conciencia tranquila es lo único que me queda a mí cuando lo hago. Baja la mano, la voz, pero no te escondas y te rías. Yo sólo cumplo con el deber que me dicta el corazón; algunas personas ya ni siquiera lo sienten latir en el pecho.
Quizás el tiempo me haga cambiar de parecer. Quizás al final, yo, la que siempre pierde, acabe ganando la guerra por ser fiel a lo que soy. Mientras tanto crucemos los dedos y esperemos que el chaleco antibalas sea lo suficientemente resistente para superar los daños.

 
 
 
 
"Los que decimos la verdad siempre hemos sido juzgados con dureza.
Copérnico, Galileo...
Lo acepto como algo que va conmigo".
Bones
 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Rotos los esquemas

Acabas los días tal y como los empezaste, con ojeras que llegan hasta el suelo
 y con la certeza de que todo seguirá tal y como ha sido siendo hasta ahora.
Ningún cambio, ninguna ligera modificación. Malgastas tus días sin poder
parar las lágrimas que tropiezan con tu mejilla mientras te susurran que este,
tal vez, no sea el camino correcto.


Entonces llega el día.
Un día cualquiera notas cómo el aire fresco te renueva la garganta y puedes gritar libre.
Gracias por tambalear de nuevo mi mundo.
 
 
 


lunes, 26 de noviembre de 2012

Es imposible no recordar tiempos mejores.

Nudo en la garganta, como siempre. Esa canción que algún día me hizo sentir el cielo ahora me acribilla a preguntas sin respuesta que si me esfuerzo en responder acaban acompañadas de lágrimas y dolor. Podría dejar de escucharla, pero este dolor calma. Ni siquiera sé si es posible, pero a mí me serena.

El problema es que te has convertido en esa canción. Resuena en mi cabeza una y otra vez. Se ha convertido en la banda sonora de mi vida, y no puedo hacer nada para cambiarla por otra. Sus notas siguen dentro de mí, tú también. Algo así como la gravedad, ¿quién es el valiente que osa enfrentarse a ella? Por eso yo caigo otra vez, como si se tratase de un círculo vicioso. Me caigo dentro de ti y ya no hay quién me saque.

¿Recordar tiempos mejores? Reacciono y me doy cuenta de que nunca realmente existieron.

“I don't wanna fall another moment into your gravity”


miércoles, 17 de octubre de 2012

Te vas.


 

Lluvia. La que me despierta, la que me despeja, la que me dice cuándo parar. Tan nostálgica y poética que nos permite evadirnos de la realidad, aunque ésta siga estando presente, clavándonos astillas en los ojos. Aquí me tienes, esperando a que decidas, a que me digas qué es lo que debo hacer para evitar perderte. Yo no quiero, de ti ya no sé nada. Pero seguimos evitándonos como si fuésemos dos extraños mirando cómo pasan los minutos de nuestro reloj. Se para. Las agujas dejaron de moverse. Ya parece que no te importa.
Te dejo a ti que ahora seas el médico. Melancolía en mis venas. Quítamela como puedas.